martes, 11 de octubre de 2022

Ejercicio 2- MICRORRELATOS- Marta Sanz

 

LA VENGANZA

 

Según un estudio que realizó en el siglo veinte la Universidad de Massachusetts el arroz contiene arsénico.

Llevo cincuenta años sirviendo arroz a la cubana a mi marido dos veces por semana.

 

SINCERIDAD

 

Desde que tuvo uso de razón nunca quiso que le retratasen; volvía la cabeza, daba la espalda. Él sabía lo que hacía. El primer día que se miró en el espejo vio a Pinocho.

 

 

REALIDAD

 

1/La hija de la vecina padecía del estómago. La ventosidad salió rubia de ojos azules.

 

2/Habla y solo tiene luces su bicicleta.

 

RESISTENCIA

 

Me llamó esta mañana. Me dijo que me preparara que tenía una gran noticia que darme.

He cocinado una opípara comida: lubina a la sal con verduras plancha, un rioja de cosecha y una gran fuente de picotas. He colocado con esmero la mesa en el velador: mantel de hilo y el centro de flores que exige cualquier celebración.

El jardín está exuberante, la hiedra cubre la fachada y trata de avasallar a las contraventanas. Se respira belleza.

Me he puesto el bonito vestido de flores con el que me siento joven.

Se ha presentado puntual, desenfadado y antes de sentarse me ha informado de que le han ascendido y de que deberemos esperar otro año para casarnos.

Así es que me he tumbado en el suelo, he cruzado las piernas y me he dispuesto a esperar, quizás. No sé por qué se ha marchado enfadado.

 

ESTA ABSURDA VIDA

 

Andaba a saltitos, sobre la punta de los pies como los niños pequeños, con unas zapatillas desgastadas. El pantalón pitillo le colgaba del culo, oprimía sus piernas escuálidas y dejaba a la vista unos tobillos finos y desprotegidos contra el viento que bajaba despavorido de la sierra madrileña. Se tapaba la cabeza con la capucha de la sudadera, su único abrigo. No le vi las manos, encogidas dentro de los bolsillos, pero, al adelantarle, pude apreciar una cara madura y en ella unos ojos de pupilas dilatadas. Apreté el paso. Sentí miedo, pero se me quedó grabada su estampa en el cerebro.

 

Pocos días después estaba medio desmayado en un banco del parque. Esta vez iba calzado con botines lustrosos y protegido por una gabardina inglesa. Acodado en el banco, un hilillo de baba resbalaba por la barbilla y mojaba su bufanda de lana. Seguí mi camino reflexionando acerca del mundo en el que vivimos.

 

Hoy le he encontrado de nuevo, trajeado, en una cena. Mi amiga fiscal, encargada de inmigración, ha querido presentarme a uno de sus compañeros. Se trata del fiscal que dirige la sección de estupefacientes. Estoy segura que es el fiscal que más sabe del asunto.

 

   

LA NOCHE

 

En la noche los pájaros callan, creyendo que no amanecerá.

En la noche las sirenas ululan, buscando los quirófanos.

En la noche los muertos, aparecen como hologramas.

En la noche las ratas se adueñan de las aceras;

y los murciélagos se alimentan como vampiros.

En la noche los borrachos vomitan la distorsión de la realidad.

En la noche los bebés lloran su impotencia.

En la noche las katanas aparecen como en tragedias antiguas.

En la noche los pistoleros asesinan en los callejones.

En la noche las pesadillas nos despiertan.

En la noche se repiten en hélice las imágenes.

 

EL LLANTO DEL ENCIERRO.

 

Esta mañana, aún en la cama, he oído un llanto desesperado.

 

He pensado que mi vecino de abajo, un niño con down de 14 años querría bajar a la calle. Ayer por la tarde el portero, presionado por el presidente de la comunidad un divorciado carpetovetónico de cara avinagrada, le mandó de vuelta a casa cuando jugaba, solo, tirando pelotas al cestillo de baloncesto instalado en la zona de juegos, totalmente aislada y al aire libre, de la urbanización. Lo presencié desde mi ventana y sentí un sabor ácido en la garganta.

 

Me he levantado, conteniendo la respiración, eliminando cualquier sonido añadido, y he intentado localizar el origen de la desdicha. En ese momento, el vecino ha soltado una carcajada que se ha confundido con el llanto. Él no era.

 

Entonces podría ser mi nieto, vecino de descansillo y al que solo veo por Skype. Ya sin ningún sigilo me he aproximado al salón. La pared colindante está forrada de estanterías llenas de libros que amortiguan los ruidos, pero he creído que este quejido sería audible. No era él. El llanto, en esta habitación, se alejaba.

 

He vuelto sobre mis pasos, expectante. Al abrir la puerta del baño he localizado al causante de semejante alboroto: mis deportivas rojas con rayas negras y suelo de amortiguación, que miman mis pies desde hace años, lloraban. El sonido se escapaba a través del pequeño agujerito que presentan en la puntera y que me han ido fabricando con amor para que mi dedo martillo no sufra. Las he acunado en mi regazo hasta que he conseguido que, entre hipidos, aplacaran su desconsuelo. Intentando explicarles la lejanía del asfalto, me las he calzado y he comenzado a circular por el pasillo, rodeando mesas y muebles: cincuenta pasos ida, cincuenta pasos vuelta, doscientas veces.

 

Cuando he finalizado, al descalzarme, las dos lengüetas me han sonreído.

 

LA RATITA PRESUMIDA

 

La preciosa ratita salió a la calle dispuesta a gastarse el bizum de treinta euros que su amiga, la morosa, le acababa por fin de ingresar. Tenía claro su objeto de deseo: El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

De vuelta en casa, cabreada, salió a barrer el zaguán. El lobo, el perro, el elefante se pasearon por la acera, chistando, ofreciéndole un amor incondicional. Solo miraban sus tetas.

Poco después apareció el hámster que vivía enfrente. Anclando la rodilla al suelo, le entregó su corazón, su cuenta corriente y, arrebatándole la escoba, se puso a barrer con energía. Esto fue decisivo: PUES CONTIGO ME HE DE CASAR. Y se arrellanó en el sofá a leer.

 

 

 

9 comentarios:

  1. La noche es un poema precioso. Sí tod9s están bien, El que me ha encantado es el de las zapatillas

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  2. Tu humor nunca falla. Si tuviera que elegir me quedaría con el fiscal.

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  3. Marta la anónima soy yo, Isabel

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  4. Marta, me encantan. coincido con Antonio en el de las zapatillas, aunque el fiscal tan experimentado me encanta.

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  5. Esta soy yo. Marta. Es gracioso lo de anónimo. 😂

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  6. Me ha encantado el de sinceridad y las zapatillas

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  7. Me encanta tu humor ácido, Marta. Y también el tono poético de La noche

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  8. Esto de ser "anónimo" mola. me tendría que haber aprovechado, jajaja

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